Escapada a Irlanda

Lunes 10-03-08
Dublín - Monasterboice – Carlingford – Dunadry

Estamos alojados en el Comfort Inn Smithfield, una cadena rusa de hoteles, que tiene contratado a un amigable español en la recepción. El hotel está bien situado y es limpio y moderno. En Dublín amanece lloviendo pero con los primeros rayos de sol sus calles se llenan de animados dublineses y cantidad de estudiantes. Salimos a reconocer la ciudad y damos un paseo visitando la St Patrick Cathedral y las calles más comerciales, St Stephen Green, etc. Alrededor de este centro comercial, las calles han sido semipeatonalizadas y se le ha dado un toque bohemio al barrio, algo que lo hace muy agradable para pasear y tomar un café con algo de bollería.




A mediodía, cruzamos el río Liffey directos a O’Connell St., una de las calles más famosas de Dublin, debido a que allí se encuentra su emblemático edificio de Correos, que sirvió de refugio a los insurgentes de principios del siglo XX. Después de recorrer prácticamente toda la calle, volvimos al otro lado del río para visitar el archiconocido Temple Bar, que en realidad son un par de calles repletas de pubs, que sobre todo suelen frecuentar los turistas.

Después de comer, decidimos emprender nuestro trayecto hacia Belfast, y aprovechamos que el camino pasaba por un par de lugares interesantes y paramos a visitarlos. Uno de ellos es el cementerio de Monasterboice, en el que se hallan unas de las cruces celtas más antiguas y grandes del mundo. Un poco más adelante visitamos la el pueblecito de Carlingford, en la península de Cooley, un pueblo que ha conservado algunas construcciones típicamente irlandesas y en el que había alguna tienda interesante, en la que hicimos las últimas compras.

Ya entrada la noche llegamos a nuestro último hotel, el Dunadry Country Club, un hotel-resort, situado muy cerca del aeropuerto internacional de Belfast, pero que mantiene  todo el estilo señorial de una magnífica casa de campo irlandesa.

Martes 11-03-08
Belfast – Barcelona

A primera hora de la mañana salimos hacia el aeropuerto que está a unos 15 minutos, devolvemos nuestro Micra y nos mezclamos en el aeropuerto con una no despreciable cantidad de irlandeses que se dirigen, ligeros de equipaje, a las islas y costas españolas! 

Hasta pronto Irlanda!!

 

Escapada a Irlanda 2008

 

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