Bretagne, bajo coste, alojamiento barato

8 de Septiembre

Primer desayuno magistral en "La Fleur de Sel", ¡Las mejores crepes que hemos comido nunca hasta el momento!. Volvemos al Monte Saint Michel para visitar la abadía, el día amanece con niebla y el monte nos muestra su cara mas tétrica. Visitamos la abadía (4€ el parking, 8€ cada entrada y 4€ mas el audioguía) sin poder evitar a los grupos organizados de turistas que vienen en tropel. Conforme el día avanza la niebla va levantando y se vuelve a quedar un cielo totalmente azul.

Al mediodía nos dirigimos hacia la parte amurallada de St. Maló. Casi todas los edificios de este pueblo fueron destruidas durante la 2ª Guerra Mundial pero volvió a ser reconstruida respetando la estética anterior. Recorremos sus murallas y sus calles, la mayoría silenciosas y solitarias pero con tres o cuatro muy comerciales llenas de tiendas de recuerdos y de motivos marinos. Aprovechamos un jardín muy bonito con vistas al mar en lo alto de las murallas para hacer nuestro picnic, después del gasto en la Abadía tenemos que ahorrar!! y acabamos como marqueses en una cafetería enfrente del ayuntamiento tumbados en unas tumbonas y con un zumito. Esto es vida....

Desde St Malo nos acercamos a Dinard, un pueblecito con menos encanto pero con unas colinas con vistas al mal repletas de casas señoriales de ensueño. Cada casa que vemos es mas grande, con mas jardín, o mas bonita que la anterior... podríamos comprar una y montar una chambre d'hote... pero será en otra vida!.

Después de ver semejantes mansiones, nos dirigimos hacia Cancale, un pueblo mas "normal", mas tranquilo (en estas fechas), y dedicado a la pesca y a la cría de ostras. Al lado del mar hay numerosos restaurantes que ofrecen ostras (huitres) de todos los tamaños y categorías. Al fondo del paseo podemos observar los criaderos de ostras al estar la marea baja. Nosotros, por diversos motivos, nos decidimos por los mejillones, "moules frites", en lugar de las ostras. En París ya nos había sorprendido la de mejillones que toman los franceses, y después de probarlos decidimos que no es lo nuestro. Es aburrido comerse taaaantos mejillones.

Dando un paseo por el puerto presenciamos un accidente que por poco acaba trágicamente. Un motorista que bajaba desde el centro del pueblo hacia la playa, atropelló a una mujer y seguidamente cayó por muro hacia la arena. La moto llegó hasta el agua y el motorista no lo hizo porque la marea estaba baja. Nos acercamos y comprobamos que estaba bien salvo por algún problema en las piernas. Mucha gente fue a ayudarle y nosotros decidimos irnos a dormir.

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Viaje a La Bretaña 2005

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