Ruta en coche Marruecos 2008 - Desierto Merzouga

Madrugón para ir a coger el coche de alquiler y dirigirnos a la costa, Essaouira. Europcar en Marruecos no funciona muy bien y, a pesar de que no hay ningún cliente cuando llegamos y los cuatro trabajadores pueden centrarse en nosotros, salimos de las oficinas al cabo de hora y media. Los trámites han sido lentísimos, el coche no estaba preparado a la hora convenida y para colmo, en el último momento nos damos cuenta de que uno de los papeles necesarios para circular caducaba al día siguiente. Lo mejor fue la solución prupuesta por el personal de Europcar: nos llevamos el coche así y, el día que caduque, NOSOTROS llamamos a tráfico de Marruecos para que nos envíen por fax a donde estemos el papel renovado. Queeee?????, pero si nos vamos al desierto!!. Despues de tener que levantar un poco la voz, conseguimos convencerles de que lo renovaran ellos en ese mismo momento.

Al salir nueva sorpresa, el depósito no estaba "lleno" como ellos decían sino que le faltaba una rayita para llegar el tope y con las prisas por salir no lo hemos visto. Otro contratiempo, el retrovisor derecho está roto y arreglado chapuceramente con dos tornillos oxidados. Por si fuera poco, el parachoques trasero está algo suelto y en las carreteras con baches (el 99%) se produce un molesto traqueteo. ¿Aguantará 2000km? Yo ya se la respuesta, pero os dejaré la intriga hasta Fez...

Por el camino hacia Marrakech atravesamos una zona desértica y cientos de campos en los que se cultiva Argana, una especie de olivos con el tronco ramificado que producen unos frutos de los que se también se extrae aceite. Además, sus hojas sirven de alimento a las cabras que no dudan en subirse a las ramas hasta alcanzar las mejores.

En todo el recorrido, nuestra primera experiencia carreteril en Marruecos, vemos pueblos, casas aisladas, fondas y sobre todo gente, mucha gente, andando, en burro, en bici, en moto... Es un no parar! Todo esto por los arcenes de la carretera sin absolutamente ningún cuidado, por lo que hay que conducir con mil ojos.

Después del calor de Marrakech, Essaouira nos parece un paraíso, hace viento y se está muy fresquito, pero si la gente lleva chaqueta!!

La playa de Essaouira es muy larga y ancha y se pude ver una magnifica mezcla de culturas, deportes y costumbres playeras. Desde los surferos extranjeros practicando su deporte favorito hasta mujeres marroquis completamente tapadas "disfrutando" del sol. Nosotros no somos muy de playa, así que vamos a la parte vieja (Medina) de la ciudad para callejear y comer por alli. La ciudad estaba muy animada y repleta de turistas. Hay mil puestos por todas partes, placitas con terrazas acogedoras, músicos bereberes, el mercado, las murallas... Al cambiar de provincia las casas dejan de ser de color ocre y pasan a ser blancas y azules. Lo mismo ocurre con los taxis, en Marrakech eran ocres y Essaouira azules con el techo blanco.

Para comer probamos los pescados de la zona hechos a la brasa y también nos acercamos al puerto en donde podemos ver las tipicas barcas de pesca marroquies que nos recuerdan (de hecho son las mismas) a las pateras que podemos ver cada día por la televisión.

 

Terminamos nuestra estancia en Essaouira tomando un delicioso té a la menta y unas magnificas rosquillas marroquies que compramos a un chico muy simpatico por la calle.

De vuelta a Marrakech se nos ha hecho de noche y hemos podido experimentar una auténtica odisea automovilística. No hay visibilidad, no hay líneas en la carretera, los coches conducen con las largas y no paran de aparecer personas con o sin vehículos (bicis, burros, etc), por todas partes. Es un estrés continuo y tenemos suerte de que no nos ocurra ningún percance. No recomendamos en absoluto conducir por la noche en Marruecos.

De camino a Ouarzazate - Agdz

 

Marruecos 2008

 

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