Ruta en coche Marruecos 2008 - Desierto Merzouga

Muy a nuestro pesar, hoy abandonamos el Riad Boussa, después de 4 noches aquí, disfrutando de la tranquilidad y saber hacer de sus anfitrionas, nos vamos tristes pero ansiosos por conocer nuevos lugares de Marruecos.

El coche sigue donde lo dejamos. Aparcar en la Medina es imposible, así que hay que hacerlo en diferentes parkings más o menos oficiales que existen cerca de cada puerta. El nuestro fue el más decente que encontramos, y a pesar de ser al aire libre tenía hasta un señor que te lavaba el coche por "la voluntad".

Al abandonar Marrakech aprovechamos para realizar una visita cultural entrando al Palacio El Bahía, una construcción de finales del siglo XIX muy bien decorada con los típicos azulejos marroquíes, patios con vegetación y puertas labradas. La entrada solo cuesta 10dh, así que no está mal una visita para descansar del bullicio exterior. La nota curiosa y representativa del país, es que hemos conseguido aparcar practicamente en la puerta, en un parking que parecía privado o de alguna oficina de por allí, pero que un "vecino" nos ha indicado como permitido, pagandole una propinilla al irnos. Todo es negocio en Marruecos!

La salida hacia Ouarzazate es un poco accidentada, no conseguimos aclararnos con las señales y damos un pequeño tour involuntario que aprovechamos para ver la ciudad desde otra perspectiva :-). Al final, siguiendo las indicaciones de un taxista (malas indicaciones..) nos metemos en un camino entre campos, paralelo a la carretera que necesitábamos coger. Menos mal que conseguimos salir a una carretera principal y allí, después de organizar un magnifico debate en una gasolinera, fuimos aconsejados para tomar el camino más corto y mejor hacia Ouarzazate. Cuando sales de las zonas turísticas la gente se muestra más amable y deseosa de ayudarte, pero por todo esto, en Marrakech, nos hubieran querido cobrar!.

La carretera atraviesa el Atlas y el paisaje es espectacular. La vegetación y los colores van cambiando, pero siempre está lleno de gente y pueblos que parece increíble que estén allí Solo en la zona más alta desaparece la población pero siguen los puestos de fósiles (miles de fósiles!!). Aunque parezca mentira, cuando comenzamos a descender, lo que parecía una bruma arenosa, se convierte en nubes de tormenta y comienza a llover!. La lluvia es con arena y el coche y nosotros acabamos cubiertos de barrillo. Al bajar, aprovechamos que vemos un restaurante muy nuevo y arreglado y comemos allí mismo con otros extranjeros que iban por la misma ruta que nosotros. Quizás el tajine mas bueno de todo el viaje.

Terminando el descenso nos pasó algo muy curioso. En la carretera, vemos cruzado un camión que ha hecho la tijera, hay gente arremolinada alrededor y un hombre nos hace indicaciones para parar, nos pregunta si vamos a Ouarzazate (la respuesta es si) y nos dibuja en un papel unas indicaciones para avisar a "Hassan o Alí" de que uno de sus camiones ha tenido un accidente. Según el hombre, el móvil no funciona y tendremos que darle el papel ¿?. Como somos buenos y a veces un poco tontos, le decimos que si y allí vamos 60km con una tarea, Entregar el papel a Hassan o Ali. Encontramos la casa y al entregarles el papel, no hicieron ni un solo gesto de asombro ni urgencia, el télefono móvil les sonaba y solamente estaban interesados en que pasasemos a su casa a tomar un té, bla bla.... Todo olía a chamusquina, o quizás no, pero no aceptamos y allí acabó nuestra buena acción del día.

Volvemos sobre nuestros pasos para visitar la Kasbah de Ait Benadhou. Impresionante. Las kasbahs son construcciones fortificadas con fines defensivos, para proteger el grano y a las familias que allí habitaban/habitan de ataques de bandidos, etc. La curiosidad es que están construidas enteramente de barro y paja. Es decir, no adobe como podemos conocer aquí, sino que se trata de estructura de pajas y cañas, recubiertas de barro y adornadas con unos símbolos característicos. La visita merece la pena, pero allí otra vez nos quieren "timar" intentando que cogiéramos un guía e insinuandonos que debíamos pagar para visitar una casa al lado de la entrada. Es muy cansado, y has de ir todo el rato alerta a menos que quieras acabar gastando más que en un viaje a Japón!.

Después de la visita, continuamos nuestro camino hacia Agdz, está a una hora de Ouarzazate y el camino es parecido al venimos recorriendo durante todo el día. Allí hemos reservado una noche en la Kasbah Azul, una construcción moderna pero imitando las antiguas Kasbahs, regentada por una pareja de franceses que se han trasladado a vivir allí La Kasbah es un lujo, tiene piscina y está situada en el palmeral de Agdz, una zona con mucha vegetación humedad y frescor. El pero de alojarse en estos lugares es que están en pueblos realmente pobres, sin asfalto, sin luces, con casas bastante precarias y que una vez pasas la puerta del alojamiento es todo suntuosidad y lujos. Llegas a sentirte un poco mal por estar disfrutando de todo aquello mientras la gente de fuera está sufriendo cada día por vivir.

En Agdz, cenamos en un restaurante a la entrada del pueblo muy recomendable. Cenamos prácticamente solo en un jardín muy fresco, atendidos en todo momento por un camarero que hablaba español bastante bien y que fue muy simpático con nosotros.

Vamos al desierto, Merzouga!

Marruecos 2008

 

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