Paris, bajo coste, alojamiento barato

7 de Diciembre de 2004

Estamos en el Buddha Bar, una atmosfera relajante nos envuelve y la música chill out nos transporta a tierras lejanas...

El dia ha empezado con problemas y aunque nuestra idea era comenzar de manera muy cultural visitando alguno de los museos míticos de Paris, los horarios y las colas nos lo han impedido. El martes no es un buen día para visitar el Louvre, mas que nada porque es el día de descanso semanal, asi que está fermee (cerrado para los amigos). Con rapidez y un plano de Paris, decidimos que lo mas sensato es ir al museo de Orsay que se encuentra unos 20 minutos andando y así aprovechamos la mañana. La sorpresa nos la llevamos al ver que todos los españoles de Paris han decidido hacer lo mismo y vemos una fila de unas 2 horas de espera para entrar. Segundo contratiempo en menos de una hora. No pasa nada, cambiamos el chip del día y cogemos el metro hasta el barrio de oficinas mas grande del mundo: La Defense.

Un lugar impresionante, cada edificio de oficinas es original y el conjunto resulta interesante. Rodeado de servicios y con mucho espacio libre, sin duda resultaría un lugar agradable para trabajar. El edificio mas característico es el Cubo. Un gran cubo con el centro vacio por el que suben varios ascensores de cristal hasta la parte mas alta. El edificio es impresionante. La "gracia" es que está en linea recta con el Arco de Triunfo y el Obelisco y en los dias claros se puede ver el Obelisco a traves del Arco de Triunfo.

En la explanada central hay un mercadillo gigante con un montón de puestos de todo tipo, incluso de comida rápida tradicional. Vemos muchos ejecutivos comiendo mientras pasean por los puestecillos. Uno de nosotros no puede resistir la tentación de entrar y curiosear por los puestos y el otro le tiene que arrastrar hacia afuera.

Desde La Defense nos dirigimos a Montmartre y al bajar del metro en Blanche nos topamos con el mítico Moulin Rouge. Desde alli subimos andando hacia el Sacre Coeur, todas las calles son con bastante pendiente pero el barrio está lleno de tiendas muy bonitas y realizamos alguna compra interesante. El barrio está lleno de turistas y eso le quita un poco el encanto frances y por si fuera poco la mayoría son españoles y para colmo nos encontramos con unos compañeros de carrera. Asi que tuvimos el pack completo. Al llegar a lo alto del Sacre Coeur se pueden apreciar unas maravillosas vistas de Paris, si el día no está nublado como era nuestro caso. Asi que nosotros pudimos ver Paris entre la bruma, pero era igualmente bonito.

Visitamos el Sacre Coeur y recorremos las callejuelas de la parte alta de la colina, sin dejarnos, por supuesto la Place du Tertre. Todo muy bonito pero muy turístico, todo turistas disparando con la camara digital como si les fuera la vida en ello. Como ya era muy tarde decidimos comer alli mismo y corroboramos lo que nos parecía, la comida mala y cara. No es recomendable quedarse a comer por alli arriba, por eso al bajar de la colina decidirnos comernos unas deliciosas crepes de banana y chocolate en un puesto que hace esquina delante justo del metro. DELICIOSAS!!

Algo curioso que podemos ver en cada zona a donde vamos es que existe una especie diferente de "caza-turistas". En Montmartre, a los pies del Sacre Coeur, lo que abunda son los negros que te intentan hacer una pulsera de hilos trenzados alli mismo usando como sujección tu dedo, asi que si te cazan te tienes que estar con el dedo erguido hasta que acabe de hacer la pulserita. En otras zonas hemos visto vendedores de torres eiffeles con luz, vendedores de rolex "autenticos" etc.

Todavía nos queda toda la tarde asi que decidimos acercarnos a los pies del monumento por excelencia de Paris, la Tour Eiffel. Al llegar está anocheciendo y podemos observar de cerca las miles de luces estroboscópicas que se encienden y apagan por toda la torre a las horas en punto. Es un espectaculo impresionante. Subir hoy a la torre no es tan fácil, resulta que en la pata por donde se cogen los ascensores hay una cola de unas 2 horas de espera, nos acercamos y comprobamos que la mayoría son españoles!. Claro, está es la última noche que van a estar en Paris y tienen que aprovechar. Como a nosotros aún nos quedan mas dias pero tambien queremos subir decidimos subir por otra de las patas en la que no habia colas... ¡porque era para subir andando!, sólo hasta la segunda planta eso si, pero andando. Puede parecer una locura pero es muy recomendable hacerlo, de esta manera puedes apreciar mas de cerca la estructura de la torre y en cada descansillo se exhiben unos paneles con detalles de cómo se fué construyendo la torre. Las vistas desde la segunda planta son impresionantes y la última planta se ve muy muy arriba. Mañana intentaremos subir en ascensor hasta arriba.

Despues de tal gasto de energia nos dirigimos en el RER hacia el Barrio Latino para degustar una fondue y una raclette que se le ha antojado a uno de nosotros (y tampoco soy yo). Elegimos un restaurante pequeño pero con buena pinta y con poca gente, pero a los diez minutos todas las mesas de nuestro alrededor estan ocupadas por españoles. No es una exageración, el 90% de las mesas estaban ocupadas por españoles. Los franceses no gastan en mesas espaciosas y locales grandes, asi que comes pegadito a tus vecinos de mesa, escuchando sus conversaciones (y ellos las tuyas). La fondue y la raclette estan muy buenas y ya no podemos mas.

Para relajarnos decidimos ir a un objetivo prioritario en nuestra visita, el Buddha Bar. Cerca de la Plaza de la Concorde, se encuentra este restaurante-bar de estilo oriental y con musica chill-out. A pesar de ser muy elegante y chic, se puede entrar sin ningun problema y sentarte donde mas te guste. Es muy recomendable .... y caro.

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Viaje a Paris 2004

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