Paris, bajo coste, alojamiento barato

8 de Diciembre de 2004

Como ayer no pudimos ir al Louvre, hoy vamos directamente hacia el museo. Yo soy un poco reticente a visitarlo porque me parece que es mas famoso por el nombre que por lo que contiene en su interior. Haced la prueba y preguntad a alguien que os diga una obra que se exponga en el Louvre y que no sea la Gioconda, muy poca gente sabrá decir algo. El Museo del Prado tiene obras mucho mas conocidas que el Louvre. A pesar de todo, la presión social nos puede y entramos a verlo pagando la entrada de 8,5 euros que nos da acceso a lo que creemos mas interesante.

El museo es enorme y antes de cansarnos nos dirigimos como todo buen turista "aborregado" hacia La Gioconda. No es muy dificil encontrarlo ya que no hace falta mas que seguir a la masa... Al llegar observamos que es el único cuadro protegido con un cristal y no tardamos en descubrir por qué. La gente se vuelve loca, todo el mundo sacando fotos con flash, dando codazos para llegar a primera fila, como si fueran los periodistas para entrevistar a algún político. Una vergüenza. Como la escena es curiosa, decido avanzar hasta la primera fila y sacar la contrafoto. Visitamos el resto del museo a paso rápido y parandonos solo en lo que nos interesa. Lo que mas nos gustó fue la zona de las antiguas civilizaciones, con piezas muy dificiles de encontrar en otra parte del mundo.

Despues de comer por las cercanías del museo nos dirigimos al Canal de St. Martin. Situado en la parte alta de la ciudad, nos bajamos del metro en Stalingrad y desde alli continuamos andando hasta la Place de la Bastille, pasando por la Place de La Republique. Este paseo constituye una experiencia de Paris muy diferente a la que se tiene al recorrer distritos de mayor elegancia. Los edificios de este barrio rememoran la vida en el floreciente mundo industrial del siglo XIX. A este canal era donde se acercaba Amelie a tirar piedras desde una de sus muchas compuertas para que las barcazas salvaran el desnivel del cauce. Nos cuesta unas 3 horas hacer el recorrido pero volvemos encantados. Por primera vez en todo el viaje hemos logrado estar viendo algo bonito sin estar rodeados de turistas españoles. La primera española que hemos visto ha sido la cajera de una tienda de deportes en donde he entrado a comprarme un gorro de lana. Incluso le ha llamado la atención que anduvieramos por alli!.

Al ser nuestra última noche nos dirigimos hacia la Tour Eiffel, hoy no nos podemos perder el subir hasta la parte superior. Al llegar comprobamos que no hay ni cinco minutos de cola y accedemos rápidamente a los ascensores. La subida da un poco de impresión ya que los ascensores se van poniendo verticales conforme suben por uan de las patas. Al llegar al segundo piso se debe salir y cambiar de ascensor a uno mas pequeño que sube por el centro de la torre. Las vistas desde arriba son impresionantes, Estas muy alto y se alcanza a ver La Defense y demás barrios lejanos. Estamos un buen rato en la torre intentando identificar todas las zonas por las que hemos estado y sólo cuando el frio nos vence decidimos bajar.

Hoy hemos decidido que no vamos a escatimar en gastos y que vamos a cenar cocina francesa de verdad. Mirando las guias, damos con un restaurante de franceses cerca de nuestro barrio preferido. El restaurante se llama Aux Charpentiers (10 Rue Mabillon), y por segunda vez en el día conseguimos ser los únicos españoles del lugar. Cenamos copiosamente y comprobamos que la cocina francesa es muy diferente a la española en cuestión de condimentos y mezclas de sabores. Salimos encantados.

El dia no da para mas y nos vamos al hotel a organizar las maletas ya que mañana a las 12 tenemos que estar fuera de la habitación.

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Viaje a Paris 2004

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