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4 de Julio de 2006 - Amsterdam

Hoy disponemos de toda la mañana, ya que esta tarde volamos a Budapest. Para descansar del ajetreo de ayer y decidimos visitar el Museo Van Gogh, que está prácticamente al lado del hotel. Nos acercamos a las 10:00h hora de apertura y hay un poco de cola, durante toda la mañana veremos que el museo esta llenisimo. El museo nos gusta, es interesante, de un tamaño adecuado para verlo en 2 o 3 horas. No todas las obras son de Van Gogh, sino que han hecho una recopilación de los autores que vivieron en su época y estaban relacionados con él de alguna manera. Se pueden ver obras de Monet, Pisarro, Gauguin, Manet, Toulouse Lautrec, Cezànne, etc. Aquí se encuentran algunos cuadros de Van Gogh muy famosos, como "Los Girasoles", "La Habitación", y "Silla de Gauguin".

Al salir, nos damos un último paseo por el centro de Amsterdam y comemos en una terracita al lado de un canal, unos bagels con un zumo natural. En muchos restaurantes sirven bagels de muchos tipos de pan y gran variedad de ingredientes. Los zumos también tienen mucho éxito, combinaciones extrañas pero buenas.

Para llegar al aeropuerto cogemos un tranvía a Central Station, que además de ir repleto no tiene aire acondicionado. Los holandeses ahorran sin duda, pero nosotros parecemos pollos ahogados en un tranvía a 50º. Casi no nos queda dinero y tenemos que gastarlo todo en los billetes de tren al aeropuerto ya que, no sabemos por qué extraña razón, en esta estación no aceptan tarjetas de crédito. Tampoco nos dejaron pagar en el museo Van Gogh con tarjeta. Pago mínimo 25 €. Por un lado desprecian los céntimos y ahora racanean con los pagos de tarjeta.. ¿?.

Volamos de Amsterdam a Budapest con Wizzair sin ningún problema y llegamos a la terminal 1 del aeropuerto de Budapest. Para llegar a nuestro hotel compramos un billete de ida y vuelta en unos minibuses que reparten a los turistas por los hoteles. Esta es la mejor opción para ir a hoteles a los que no se pueda llegar fácilmente en transporte público. Funciona 24 horas y lo comprobaremos cuando venga a recogernos a nuestro hotel a las 4 de la madrugada. En el viaje de ida, viajamos con un mochilero y un hombre que viaja solo, el conductor está loco, conduce a toda velocidad, saltándose los stops, pegado a los coches, sin cinturón de seguridad y medio recostado en el asiento. Un poco asustados llegamos a nuestra primera parada, un barrio de las afueras, sin luz, tétrico y dónde no nos gustaría perdernos. Que no sea el nuestro!!. Afortunadamente es la parada del mochilero y le despedimos entre aliviados y preocupados por su integridad. Después de dejar al hombre en su hotel, mas céntrico, nos deja a nosotros en una calle bastante oscura pero que poco después veremos que es segura.

La recepcionista del hotel es el primer habitante húngaro amable que nos encontramos. Nos recomienda un sitio para cenar (Poco Loco) que al final y a pesar de querer parecerse a un mexicano es un restaurante con comida húngara. Aquí nos sirven la primera botella de agua "sin gas" según ellos. En estos días comprobaremos que todo el agua embotellada lleva algo de HydrogenCarbonat.

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