nochevieja en praga

31 de Diciembre

Después del mal trago de ayer, nos levantamos reconfortados por haber dormido en un 5 estrellas :-). Desayunamos y nos lanzamos a la calle, ¡solo tenemos 1 día!

Desde el hotel llegamos en menos de 5 minutos al Castillo, pero decidimos dejarlo para el final, así que bajamos por la pintoresca calle Nerudova, en donde apreciamos los símbolos que antiguamente indicaban los números de las casas. Al llegar al Puente de Carlos IV comprobamos que sigue tan atestado de gente o más que la última vez que estuvimos en Praga. Notamos que hay menos puestecillos de artesanía con respecto al verano pero la cantidad de turistas es incluso superior.

Desde allí nos dirigimos a la Plaza del Reloj y podemos apreciar el mercadillo navideño instalado en el centro. También hay un gran árbol de Navidad adornado. Hacemos la visita de rigor a la Iglesia de Nuestra Señora de Tyn y nos dirigimos dando un paseo hacia el barrio judío y su cementerio. Allí visitamos la sinagoga, curiosa por lo que representa pero un poco "timo" por el elevado precio de la entrada para una visita que dura menos de 15 minutos.

Entrar al cementerio judío es poco menos que imposible, pues hay una cola de al menos 1 hora y media. ¿Quién decía que en Praga en invierno hay menos turistas? Pero si están todos!. De todas maneras hemos podido echar un vistazo al cementerio desde una terraza que hay en la puerta de salida.

Por el lateral de río hemos alcanzado uno de los puentes para cruzarlo y admirar el puente de Carlos desde la lejanía. Por la noche volveremos a este puente para ver los fuegos artificiales. Al cruzar al otro lado decidimos utilizar el tranvía para subir la cuesta hasta el castillo y hacemos la visita a la Catedral.

Por la tarde-noche hemos ido a cenar al restaurante LaryFary, en el que habíamos reservado para la cena de Nochevieja. La cena ha estado muy bien, con productos típicos checos pero con un toque fashion. El único problema ha sido la lentitud. Hemos comenzado a cenar a las 20:00 y a las 23:50 nos hemos ido para ir a ver los fuegos artificiales. En Chequía no hay campanadas ni se comen uvas, así que si no vas a ver los fuegos, ni te enteras de que has cambiado de año. Allí es tradicional que después de los fuegos la gente vuelva a los restaurantes y coma un plato de lentejas para entrar con buen pie en el nuevo año, pero como nosotros nos hemos llevado las uvas desde casa ya entramos con buen fario :-)

Después de los fuegos, una vueltica y para el hotel. El ambiente en el centro de Praga me recordó mucho a San Fermin, mucha juventud, muchos muy pasados, pero alegría y buen rollo por todos lados. Es un buen destino para salir de marcha.

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Escapada a Praga 2006

 

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